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El diario de la gratitud

Por: Johana Castillo

@JohaCastillo331

La gratitud es un reconocimiento a algún beneficio. Estamos acostumbrados a tener gratitud con las personas, con la vida, con el universo. El ser humano reconoce este beneficio cuando es algo gratuito, como un regalo; y desde casa siempre nos han enseñando a dar las gracias cuando recibimos un favor.

“La gratitud hay que entenderla como energía, como hábito; y desde otro punto de vista, no tan encaminada hacia los regalos extraordinarios que nos pueden dar otros seres humanos o la vida, sino como un sentimiento que tenemos que reconocer: tanto las cosas positivas, como las cosas negativas que nos pasan en el día a día; aquellas que son cotidianas, las que vemos normales. El simple hecho de que nos levantemos y estemos bien, eso ya es maravilloso; entonces, es empezar a ver las cosas pequeñas, las cosas simples y empezar a resaltarlas y a dar las gracias por eso. Ese es el primer proceso para practicar la gratitud”, expresó la doctora Viviana Perico, médica cirujana especialista en medicina estética de la Universidad del Rosario en Bogotá.

Pero, ¿cómo se refleja este proceso de manera científica? Según la experta, la gratitud es una emoción, un sentimiento que se tiene después de una recompensa, pensamiento, o de un acto producido por otros o por nosotros mismos, “esta emoción va a tener repercusión en absolutamente todo nuestro cuerpo. Cuando entré en el mundo de la programación neurolingüística como profesional, necesité un poquito de ciencia para empezar a creer en muchas cosas, y eso pasó con la gratitud. Estudié muchos artículos que hay de psiquiatría y de psicología que estaban encaminados hacia zonas que hacen de la gratitud un hábito. Según un estudio, que resalto siempre, de la Universidad de Frankfort, Estados Unidos, en donde cogieron un número de personas que no tenían en su cabeza la gratitud; a este grupo lo dividieron en dos y a un grupo lo encaminaron a que iniciara tener la gratitud como práctica, al otro grupo lo dejaron continuar su vida habitual como venía. A los dos grupos les tomaron medidas sanguíneas de algunos de los neurotransmisores y otras sustancias químicas que producimos en el cuerpo. Al cabo de unos meses, volvieron a tomar estas mediciones y encontraron que definitivamente las personas que tenían gratitud como hábito habían tenido cambios positivos en cuanto a estas sustancias bioquímicas que produce nuestro cuerpo”, explicó la doctora Perico.

Los principales neurotransmisores -se le llaman así a las sustancias químicas que se producen para que una neurona se pueda comunicar con otra- se activan con el hábito de la gratitud, “este hábito es tan fácil que todos podemos practicarlo. Volviendo al ejemplo del estudio realizado en la Universidad de Frankfurt, las personas que tenían práctica de gratitud tuvieron una elevación en cuanto al neurotransmisor llamado ‘serotonina’ que regula nuestro estado de ánimo; entonces esas personas estaban con una energía más elevada, eran más felices, más positivos”.

La gratitud también lleva a que el comportamiento social mejore. Se ha relacionado que las personas que tienen una energía más alta, “tienen interacción social más fácil; para mí, por ejemplo, en medicina estética, la serotonina también me ayuda a regular el placer, y si el paciente tiene algún tipo de alteraciones en cuanto a la comida excesiva, al elevar la serotonina vamos a controlar la ansiedad, por lo tanto vamos a controlar el apetito emocional. También, la serotonina mejora el sueño y adicionalmente la memoria también se estimula un poco más”, explicó Perico.

En cuanto a otro tipo de neurotransmisores, como la norepinefrina, que generalmente se está produciendo en el cuerpo y que es la encargada de elevar la fuerza muscular, “los que estaban practicando la gratitud, su reacción era mucho más tranquila y era encaminada hacia la calma”.

Otro neurotransmisor importante es la dopamina, esta tiene un papel muy importante en el aprendizaje y en la atención, “cuando hay alteraciones en la dopamina, se pueden presentar alteraciones en la atención. Cuando no tenemos atención a lo que estamos aprendiendo, entonces se va a dificultar este aprendizaje. También está relacionada a la memoria y a la motivación; entonces cuando las personas toman la gratitud como hábito, van a tener estos neurotransmisores más regulados, unos más elevados y otros más tranquilos, pero siempre encaminados a que el cambio sea positivo”, explicó Perico.

Los cambios empiezan a notarse rápidamente cuando se toma la gratitud como un hábito, “nosotros mismos vamos a verlo. Vamos a amanecer con más energía, vamos a mejorar nuestro trabajo porque vamos a tener un mayor rendimiento, vamos a tener mayor motivación al empezar a hacer ejercicio, la dieta va a ser mucho más fácil”.

Según Viviana Perico, hay otro tipo de sustancias que también se regulan cuando empezamos a practicar la gratitud como un hábito, como es el caso del cortisol, “cuando nosotros nos estresamos, el cuerpo actúa y produce mucho cortisol para volverse a tranquilizar, esto es normal y es benéfico porque el cortisol inicialmente se eleva para que el cuerpo se normalice y luego se vuelve a disminuir y queda normal. El problema empieza cuando nosotros empezamos a sufrir de estrés crónico, el cortisol va a permanecer aumentado y esto es lo que va a ocasionar lesiones y daños en nuestro cuerpo”.

Otras sustancias químicas que han sido estudiadas con respecto a la gratitud son las citoquinas, que son unas sustancias que actúan en la inflamación. “En este momento, todas las enfermedades están relacionadas con un proceso molecular, no es que nosotros estemos y vivamos hinchados, no, es un problema molecular de inflamación que lleva a que seamos más propensos a diferentes tipos de enfermedades. En el caso de medicina estética, para mi, la inflamación está muy relacionada con procesos de piel como el acné, alteraciones como obesidad, sobrepeso, envejecimiento prematuro, entre otras. Gracias a este hábito podemos ayudar a los pacientes a que tengan una recuperación de este tipo de enfermedades mucho más rápida, adicionalmente que sea mejor su respuesta a los tratamientos que les realizamos”.

De acuerdo con la experta, existen varios ejercicios para aplicar la gratitud:

1. Ser conscientes de lo positivo.

Los seres humanos normalmente estamos encaminados a resaltar las cosas negativas; empezar a equilibrar la balanza ayuda a que seamos más conscientes de que nuestra vida es bonita, de que vivimos una vida que muchos quisieran vivir. Generalmente no agradecemos por eso. “Estar consciente de las cosas positivas nos ayuda a resaltar todas las áreas de nuestra vida. Normalmente se nos hace difícil, pero lo ideal es que agradezcamos por lo que se nos vaya viniendo a la cabeza, eso es lo importante”, dijo Perico.

Empezar por lo positivo nos ayuda a entender que si nos sucede algo que no es tan positivo durante el día, lo que hacemos es voltear y mirar lo positivo de esa situación. “El agradecimiento es independiente de en quien creemos. La gratitud se convierte en una manera de salir rápido de emociones como la ira, tristeza, enojo, no reprimirlas ni restringirlas, sino vivirlas. Hay que recordar que la energía se transforma todo el tiempo, entonces la energía negativa perfectamente la podemos transformar en energía positiva. No es que todo el día vamos a vivir como payasos, riéndonos y dándole a todo el mundo las gracias, sino que realmente vamos sintiendo cómo la gratitud nos va cambiando el cuerpo, la manera de pensar y ver las situaciones”.

2. El diario de la gratitud

Empezar la práctica día a día es sencillo, “yo recomiendo que cuando abras tus ojos, inmediatamente tengas un librito al lado de tu cama y empieces a agradecer por tres cosas positivas que sucedieron el día anterior, o incluso, un sueño que se tuvo”.

A medida que se va llenando el diario, va a ser muy diferente la energía con la que te levantas, “nos levantamos con el pie derecho, va a ser más bonito verse al espejo y decir: ‘me veo bien’. La energía va a cambiar, inicialmente va a ser cansón; pero cuando pasa el tiempo y vemos los cambios, le vas tomando cariño a la gratitud, y empiezas a recordar cosas durante el día  y agradecer por ellas mentalmente, o también a agradecerle a las personas por cosas que sean obvias. El diario es importante para fomentar el hábito de la gratitud”, expresó la doctora.

3. Preguntar a otros

Cuando a uno algo le empieza a funcionar, el mundo también lo hace para que haya cambios benéficos; sin embargo, “lo que yo recomiendo es que cuando empiecen a ver estos cambios, no le quieran meter la gratitud por los ojos a las demás personas porque se vuelve algo intrusivo y a la gente definitivamente no le gusta eso. Con que tú ayudes a que esa persona sea consciente de algo bonito que le pasó en el día, ya estás ayudando a que esa persona tenga un cambio, independientemente de que esa persona lo agradezca o no”.

Cuando la gente va notando que tú tienes cambios tan positivos, te van a preguntar: ¿qué estás haciendo?, “ahí tú ya puedes recomendar las prácticas de gratitud. Antes de esa pregunta no lo recomiendes, porque la gente lo toma como si estuvieras imponiendo algo que tú estás haciendo. La mente humana es poderosa y cuando nos quiere poner creencias limitantes, nos pone las que tú quieras”.

La doctora Perico da tres claves para generar el hábito de la gratitud:

  1. Iniciar el diario de la gratitud, incentivar este hábito en otras personas sutilmente y ser sinceros con nosotros mismos.
  2. Empecemos a ver qué estamos aprendiendo de las cosas que nos pasan durante el día. Analizar para qué sirven las cosas negativas que nos están pasando, esto nos va a ayudar a mejorar la gratitud.
  3. Vivir las emociones del día a día. Si tenemos ira, hay que vivirla sin exagerar pero no reprimirla. Manejar las emociones, el que se vuelva la gratitud un hábito, nos permite hacer las cosas sin esfuerzo.
Author: Diariomibienestar

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