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No te vuelvas esclavo de tus emociones

Por: Johana Castillo

@JohaCastillo331

“El enfado, el miedo, la alegría y la tristeza, son las cuatro emociones más importantes; sin embargo, hay otros autores que añaden la sorpresa, el desprecio y el asco, es así como nos movemos entre cuatro y siete emociones fundamentales”, dijo Pau Forner, experto en inteligencia emocional.

Las emociones no son más que determinados estímulos de situaciones que se producen en nuestro entorno o dentro de nosotros mismos, “es la respuesta fisiológica que se produce a raíz o como consecuencia de nuestros pensamientos. Las emociones son simples respuestas que se generan en nuestro cuerpo”.

Pero, ¿es lo mismo las emociones y los sentimientos? Según Forner, la diferencia es muy mínima, ya que ambos procesos están relacionados con la amígdala del cerebro, “el sentimiento tiene un componente inconsciente y las emociones son inconscientes, no podemos evitar sentirlas. A su vez, a las emociones no podemos racionalizarlas, ellas aparecen de forma espontánea. En cambio, los sentimientos son la evaluación consciente de la interpretación de esa experiencia; son una emoción pasada por el filtro de la razón”, explicó el experto.

Sin embargo, muchos tratan de evitar sentir emociones negativas, pero no lo logran porque “son algo innato, es propio de la evolución; por lo tanto, para que no se genere un efecto ‘bola de nieve’, lo que debemos aprender es a aceptar que van a estar ahí y que en los momentos que no queramos que salgan, y lo hacen de forma inesperada, debemos ser conscientes de que las emociones no nos rigen, no nos esclavizan y no gobiernan nuestra conducta”.

Ser libres de conducta es ser conscientes de que las emociones te dicen algo y que tus actos son otra cosa distinta, “por eso debemos aprender y entender que somos capaces de coexistir con las emociones dirigiendo nuestros actos. Somos libres para tener una actitud controlada, lo más importante es tomar decisiones que no están determinadas por nuestras emociones; que somos libres, libres de elegir”, expresó Forner.

Por ejemplo, si una persona siente mucho miedo a hablar en público, aunque lo haga de forma constante, siempre sentirá ese miedo y por más que se quiera alejar de ello, no hay forma de no ponerse nervioso. “Lo que ocurre es que ese miedo lo voy a tener siempre hasta el fin de mis días, cada vez que voy a hablar en público me voy a poner nervioso, es natural, es un miedo lógico y es miedo a hacer el ridículo, a que se me caiga el vaso con agua encima; yo qué sé, cualquier cosa. Pero lo que sí sé es que yo, aunque esté con ese miedo, soy capaz de hablar en público; hay que aprender a vivir con las emociones”, dijo Forner.

Según el experto, la emoción negativa predomina siempre, “puedes tener miedo a hacer algo, pero a la vez puedes sentir ciertas ganas de hacerlo, hablamos de miedos no patológicos. Es normal tener algo de ansiedad de hablar en público pero también ganas de hacerlo; si al final la respuesta fisiológica de nuestro cuerpo pasa del miedo a la alegría, es como tener una excitación, es algo que me apetece hacer. En estos dos casos se liberó la adrenalina, que es lo que le da al cuerpo esa energía para hacer algo. Es así como esa energía es la interpretación de esa situación”.

Las emociones tienen efectos diferentes en cada persona, cada uno le da un filtro y un valor distinto a ese sentimiento. Lo que nosotros hagamos afecta nuestras emociones, “debemos tener terapias y estrategias traídas del mindfulness como aceptación y compromiso. Hay que actuar a pesar de las emociones, nuestro cerebro nos va a estar atacando con ellas y lo que uno tiene que hacer es asumirlo e intentar bloquear los pensamientos. Esa es una estrategia posible, que no te frustra y te libera; eso me hace entender que no soy el responsable de mis emociones”, explicó.

A veces nos presionamos para pensar en positivo, pero las emociones van a estar ahí; así uno quiera tapar los pensamientos negativos, ellos permanecerán. “Te das cuenta de que no puedes controlar tus emociones y te vas a sentir peor. Hay que dejar las emociones negativas ahí, no pasa nada, igual las vas a tener; hay que aprender a aceptarlas y que mi conducta no esté atada a ellas, recuerda que no eres esclavo de tus emociones”, concluyó.

Author: Diariomibienestar

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