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EL AMOR PROPIO: UN DESAFÍO EN EL SIGLO XXI

Por: Johana Castillo

@Johacastillo331

“El amor propio tiene que ver con la capacidad que tenemos de aceptarnos con nuestros errores, tal y como somos. La aceptación entendida no como resignación, porque es importante diferenciar eso; la aceptación es la capacidad de abrazar las situaciones tal y como son, sin juicios y eso te da fuerzas y empodera. Por el contrario, la resignación te quita poder y es esta frase popular: ‘deje así’”, aseguró la psicóloga Ángela María Peña sobre la importancia del amor propio.

Pero, ¿de qué manera me amo? y ¿cómo sé que me estoy amando?, “el amor propio tiene que ver con la capacidad de poner límites. Cuando una persona externa te está haciendo daño, si hay amor propio, eres capaz de ponerles límites y ponerlos sanos. También, con saber escuchar, entender cuáles son nuestras necesidades”, comentó.

Los límites sanos consisten en tener conocimiento de sí mismo, si no te conoces no sabes hasta donde poner límites. Parte del amor propio se refiere al autoconocimiento; cuando más conozco quién soy, más fácil voy a poner límites sanos. “Los límites fundamentales son: primero, no hacerse daño. Segundo, que a su vez se convierte en un límite sutil, es dar prioridad a uno mismo. Y tercero, aprender a darme prioridad sin pasar por encima de los demás”.

Según algunas investigaciones, estos límites son diferentes para hombres y mujeres. Culturalmente, las mujeres tienden a no ponerse en prioridad y hay una tendencia de privilegiar a todo lo que está a nuestro alrededor y a los demás, y nos descuidamos, “por eso cuando nos descuidamos, no hay límites sanos y nos hacemos daño”, afirmó Peña.  En cambio, los hombres tienden a priorizarse más a sí mismos, y eso cambia con la línea del tiempo; es decir, las mujeres hacia los treinta están mucho más hacia afuera y los hombres hacia sí mismos.

El amor propio incluye reconocer que soy humano, que no soy perfecto, que estoy lejos de la perfección; pero a su vez, ver cómo lo puedo hacer distinto y cómo puedo mejorar. “Si me hago juicios, me perdono por esos juicios, me perdono por el error que cometí, genero un espacio conmigo misma de amor y comprensión para hacerlo distinto porque tengo que aprender. El saber cómo es tu diálogo interno, indica cómo cultivar el amor propio”, expresó Peña.

Cuando hay amor propio todo fluye más fácil y es un pilar para el bienestar contigo mismo, pero “cuando no nos amamos a nosotros mismos, nos hacemos víctimas de las circunstancias y todo lo que vemos en el exterior se siente como un ataque. Eso hace que no podamos dirigir nuestra vida, entonces el amor propio es fundamental para crear una vida sana, para tener bienestar”.

Cuando aprendemos a amarnos de verdad, somos capaces de vernos con compasión. La compasión entendida desde un sentido budista que tiene que ver con ser empático con uno mismo. “Una cosa es el amor y otra el autoestima, el autoestima es importante porque es la manera en la que crees en ti que está atada al valor personal; esta es una base importante para crecer en amor propio, por esto es importante sentirnos valiosos y sentirnos importantes. Si nos sentimos valiosos, fortalecemos nuestra autoestima”, explicó la psicóloga.

Por ello, es fundamental cultivar diariamente el amor propio, “cuidarlo es una labor continua que ayuda a saber quiénes somos con humildad, porque siempre hay espacio para aprender, para reconocerme en el otro. Si no hay humildad, no hay amor propio”. El amor propio se cultiva desde que somos niños y al hacerlo desde muy pequeños, va teniendo buenos efectos.

Cuando nos sentimos rechazados, generamos una serie de mecanismos que nos permiten jamás volver a sentir ese rechazo. El punto del amor propio es que tiene la posibilidad de derretir estos mecanismos para que seamos más genuinos y no nos llenemos de ellos, que pueden ser “rechazar primero, huir o abandonar relaciones por involucrarse demasiado. Estos mecanismos se originan porque, desde algún momento, sentimos que no tenemos amor y entre más amor propio tengamos vamos a poder manejar estos mecanismos y ser capaces de aceptar que nos sentimos rechazados sin rechazar a otros”.

¿Qué pasa si no hay amor propio? según la psicóloga, la vida es más dolorosa y se desarrollan cinco acciones que pueden ser perjudiciales:

  1. Se busca amor por fuera y se mendiga amor; es ahí donde caemos en relaciones destructivas.
  2. Es difícil establecer relaciones sanas.
  3. Hay abuso en las relaciones que tengamos.
  4. No sentimos conexión emocional con nadie y carecemos de empatía. Nos aislamos y podemos ser víctimas o victimarios.
  5. No tenemos bases de autoestima y valor; por lo tanto, no hay confianza y carecemos de combustible para mostrar nuestro verdadero valor.

El amor propio genera mejores circunstancias externas y mejores relaciones.

Cuando hay amor propio, tenemos relaciones satisfactorias. Tenemos la capacidad de ser generosos con nosotros y tener mucha gratitud en nuestro corazón. Cuando tenemos amor propio nos sorprendemos con los regalos que la vida nos da, porque damos amor. “Cuando se irradia el amor propio uno simplemente es, y cuando se es, la gente se pregunta: ¿Qué es lo que hace esta persona para tener amor propio? sólo hay que ser uno mismo y así la gente quiere estar a tu lado; y estando a tu lado, esa persona va a querer cultivar su amor propio”, finalizó.

 

Author: Diariomibienestar

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